Psicología clínica · Trauma y EMDR · Málaga

Trauma:
cuando el pasado vive en el presente

El trauma no es lo que te pasó. Es lo que ocurre dentro de ti cada vez que algo te lo recuerda — y eso sí puede cambiar.

Cuando hablamos de trauma no nos referimos solo a catástrofes o situaciones extremas. El trauma psicológico es cualquier experiencia que el sistema nervioso no pudo procesar e integrar en su momento — y que sigue afectando al presente en forma de activación, evitación, reacciones desproporcionadas o sensación de estar siempre alerta.

El trauma no siempre se parece a lo que imaginamos. A veces es una herida antigua que nunca terminó de cerrarse.

¿Te reconoces en alguno de estos?

Recuerdos, imágenes o sensaciones que aparecen sin que los busques.

Reacciones emocionales intensas ante situaciones que parecen no justificarlas.

Sensación de estar siempre en alerta, como si algo malo pudiera pasar.

Evitar personas, lugares o conversaciones que recuerdan a lo que ocurrió.

Dificultad para confiar o para sentirte seguro en las relaciones.

Sensación de que lo que pasó sigue «ahí», aunque intentes no pensar en ello.

Cómo funciona el trauma

Cuando vivimos una experiencia que desborda los recursos del sistema nervioso, ese sistema no puede procesarla de forma ordinaria. La experiencia queda almacenada de forma incompleta — con toda la carga emocional original, lista para reactivarse ante cualquier estímulo que recuerde al evento original. No es debilidad: es la respuesta de un sistema diseñado para la supervivencia.

Trauma con T mayúscula y trauma con t minúscula: a menudo asociamos el trauma a eventos únicos y devastadores. Pero muchas de las heridas psicológicas más persistentes vienen de experiencias repetidas y aparentemente menos dramáticas — una infancia con poca seguridad emocional, relaciones en las que fuiste herido repetidamente, humillaciones acumuladas. El impacto no depende solo de lo que pasó, sino de lo que ocurrió dentro.

EMDR y terapias contextuales para el trauma

El trabajo terapéutico con trauma requiere un enfoque que respete el ritmo del sistema nervioso y que vaya más allá de hablar sobre lo que pasó. Utilizo una combinación de EMDR y terapias contextuales que permite trabajar con la carga emocional almacenada sin necesidad de revivirla de forma intensa.

1
Estabilización
Antes de trabajar directamente con el trauma, construimos recursos internos y herramientas de regulación — para que el proceso sea seguro.
2
Procesamiento con EMDR
El EMDR permite que el sistema nervioso complete el procesamiento de la experiencia traumática — reduciendo su carga emocional sin necesidad de exponerse a ella repetidamente.
3
Integración contextual
Desde las terapias contextuales, trabajamos cómo la experiencia traumática ha ido moldeando la forma de relacionarse contigo mismo, con los demás y con el mundo.
4
Reconstrucción
Orientar la vida hacia adelante — no desde la herida, sino desde lo que importa y lo que quieres construir.

¿El pasado sigue afectando al presente de formas que no puedes controlar?

Podemos valorar juntos qué tipo de trabajo tiene más sentido para tu experiencia concreta.

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Miguel Ángel del Pino — Psicólogo y Sexólogo

Colegiado Nº AO-10457 · Especialista en terapias contextuales (ACT) y sexología clínica. Doctorando en Psicología Clínica y de la Salud — Universidad de Granada.